Abrir un apartamento turístico tiene una lista de tareas larga, y el textil suele dejarse para el final. Es un error: es lo primero que el huésped toca y lo primero que aparece en una reseña.
Esta guía responde a qué comprar y con qué especificación. La otra mitad de la pregunta —cuántas unidades de cada cosa— tiene método propio y sus propias fuentes, y está entera en cuántas sábanas y toallas necesita cada cama. Haga primero esta lista; las cantidades salen después, y salen mejor.
Tres decisiones antes de la lista
Casi todos los pedidos que llegan y no sirven fallan por una de estas tres, no por la lista de piezas.
1. Mida las camas de verdad. No el nombre comercial de la cama: el colchón. Ancho, largo y sobre todo altura, porque la altura es la que decide si la bajera ajustable llega a abrazar el colchón o se sale por las esquinas a las dos noches. Un colchón con topper es varios centímetros más alto que el mismo colchón sin él, y ese detalle no aparece en ninguna ficha de la cama.
2. Decida el sistema de la cama antes de comprar nada. Encimera con colcha, o funda nórdica. No es una preferencia estética: cambia qué piezas compra, qué se cambia en cada salida y cuánto pesa cada colada. Elegir a mitad de pedido es cómo acaban conviviendo dos sistemas en el mismo piso.
3. Elija la composición con la lavandería delante. El 100 % algodón tiene mejor tacto; la mezcla 50/50 aguanta más ciclos, seca antes y ahorra buena parte del planchado. Y la fibra decide el proceso: en cómo lavar el textil de hostelería está el detalle, y en la guía de tejidos, cómo leer la ficha antes de decidir.

El dormitorio, pieza por pieza
- Protector de colchón. La pieza que protege la inversión más cara del piso. Pídalo impermeable y transpirable: el impermeable sin transpiración se nota debajo y el huésped duerme mal.
- Bajera ajustable. Aquí se juega el ajuste. Compruebe la altura del cajón contra la altura real de su colchón, no contra la medida de la cama.
- Encimera o funda nórdica, según la decisión anterior. Si viste con nórdico, la funda hace de encimera y se cambia en cada salida igual que una sábana.
- Fundas de almohada. La medida la fija la almohada, no la cama: dos camas iguales con almohadas distintas necesitan fundas distintas.
- Almohada y protector de almohada. El protector alarga la vida de la almohada exactamente igual que el protector de colchón alarga la del colchón, y cuesta una fracción.
- Relleno nórdico si viste con nórdico, con el gramaje acorde a la temporada en la que abre.
- Colcha o cubrecama. Es la pieza que da la foto: cae sobre el canapé y tapa lo que no se ve bien. Pida el ancho que permita cortar sin costura central para su medida de cama.
El baño
- Toalla de baño, de lavabo y de tocador. Las tres, no solo la grande: la pequeña es la que evita que el huésped se lleve la de baño al lavabo. Qué medida va en cada uso está en la guía de medidas.
- El gramaje, decidido por pieza y no por catálogo. Suba donde el huésped lo nota —la toalla de baño— y no en todo, porque cada gramo se paga en cada colada durante todo el año. El criterio, en la guía de gramajes.
- Alfombrín. No es una toalla ni se compra como tal: trabaja en el suelo, se ensucia distinto y se lava distinto.
- Albornoces, opcionales. Solo si su categoría los justifica: son la pieza más cara de lavar y secar de todo el baño.
- Toallas de piscina, si tiene piscina: stock aparte del de habitación, nunca sumadas a él.

La mesa y la cocina
Si su apartamento tiene cocina o comedor —y casi todos la tienen— es la parte que más se olvida y la que antes se nota vacía.
- Mantel. Mida la mesa y decida la caída antes de pedir; un mantel corto es peor que ninguno. Las medidas están en la guía de mantelería.
- Servilletas de tela si la categoría lo pide, o ninguna: la media no existe.
- Paños de cocina. El 70 % algodón – 30 % poliéster es el paño de trabajo, y el 100 % algodón el más absorbente. Si quiere codificar por zona —uno para vajilla, otro para superficies, otro para cristalería— necesita colores distintos desde el primer pedido, no después.

Lo que casi todos olvidan
- Un cambio completo de emergencia, guardado aparte y sin tocar, para el imprevisto de las 23:00.
- Bolsas o sacos de ropa sucia. Sin ellos, lo sucio viaja en la colcha limpia.
- Identificación de la ropa si comparte lavandería: una etiqueta termosellada o cosida con su identificador. Sin ella, cualquier discusión sobre piezas que faltan la pierde usted.
- Fundas de almohada de más. Se manchan mucho más que las sábanas —maquillaje, cremas, pelo— y son la pieza que primero sale del circuito.
Estandarice antes de comprar, no después
Es la decisión que más dinero ahorra y la que casi nadie toma a tiempo. Una sola medida de cama donde pueda, un solo blanco, una sola referencia por pieza. En cuanto conviven dos blancos distintos, la reposición deja de ser reposición y se convierte en renovar la habitación entera para que no desentone.
Y antes de cerrar el pedido, compruebe que la referencia que compra seguirá existiendo dentro de un año. Lo que cuesta no estandarizar está desglosado en el coste oculto de no estandarizar.
Tres errores que salen caros
Comprar textil doméstico. Está hecho para lavarse a 40 °C una vez por semana, no a 60 °C con blanqueante y secadora. Se deforma en meses, y la diferencia de precio se pierde en la primera reposición.
Comprar sin hacer la cuenta. «Unos cuantos juegos» parece suficiente hasta el primer retraso de lavandería. La cuenta tiene método; está en la guía de cantidades, y hacerla antes de pedir cuesta diez minutos.
Ignorar el coste de lavado. El precio de compra se paga una vez; el de lavar y secar, todas las semanas del año. Suba de calidad donde el huésped lo nota, no en todo.
El orden que funciona
- Mida colchones y mesas, con altura incluida.
- Decida el sistema de cama: encimera o nórdico.
- Decida la composición, pensando en cómo va a lavar.
- Estandarice medidas, blanco y referencias.
- Haga la cuenta de cantidades con el método del PAR.
- Pida todo de una vez, y guarde la referencia exacta de cada pieza.
En ese orden, un pedido grande de una sola vez dura años. En el orden contrario, empieza el goteo de reposiciones que acaba costando el doble.
Y si su alojamiento es estacional y cierra varios meses, la parte que decide en qué estado empieza la temporada siguiente no es la compra: es el almacén. Lo vemos en textil para campings y glamping.
La forma rápida
Si prefiere no ir pieza a pieza, nuestros packs de hostelería reúnen lo anterior por habitación completa: elige calidad y medida de cama y el pack incluye las piezas que la habitación necesita. También puede comprar por separado en ropa de cama, textil de baño y mantelería.