Elegir tela por metro es más fácil cuando entiende cómo está tejida. El nombre de un tejido no describe su color ni su composición: describe la estructura con la que se cruzan los hilos, y esa estructura decide cómo cae, cuánto pesa, cómo se plancha y para qué sirve.
Pero el nombre es solo la primera línea. Lo que realmente compra está en la ficha técnica, y una ficha incompleta es la causa de casi todos los pedidos que llegan y no valen. Esta guía tiene dos partes: qué es cada tejido, y cómo leer la ficha que lo acompaña.
Los tres ligamentos básicos
Casi todos los tejidos parten de tres formas de cruzar la trama y la urdimbre:
- Tafetán (tela plana): un hilo arriba, uno abajo. El más simple y el más resistente por estructura. De aquí salen el popelín y el voile.
- Sarga: los cruces se desplazan y forman diagonales visibles. Más flexible y más resistente a la abrasión, porque la diagonal reparte el roce.
- Satén: los hilos flotan sobre la superficie antes de cruzarse. Da brillo y tacto liso, y a cambio una superficie más sensible al roce.
Popelín
Tafetán fino y compacto, normalmente sanforizado (preencogido). Superficie lisa, buen cuerpo y aspecto pulcro que aguanta el planchado.
Para: camisería, ropa de cama de gama alta, uniformes. Es el tejido de las sábanas de 200 hilos: en nuestra gama, popelín de 200 hilos con hilo 40/1 en urdimbre y trama, 100 % algodón peinado y unos 130 g/m².
Satén
Ligamento de flotadores largos que crea una cara brillante y otra mate. Cae con fluidez y tiene tacto sedoso.
Para: mantelería, ropa de mesa, forrería y prendas donde importa la caída. El satén de mantelería suele ir con hilo retorcido —el nuestro es un 30/2 × 30/2 de 144 hilos y unos 230 g/m²— porque el retorcido compacta el tejido y sostiene la caída después de cientos de ciclos.
Sarga
Se reconoce por las diagonales. Es el tejido de trabajo por excelencia: resistente, disimula bien las arrugas y aguanta el uso duro.
Para: uniformes, ropa laboral, paños de cocina, tapicería ligera. Una sarga de trabajo típica ronda los 195–200 g/m² con hilo retorcido 20/2.
Voile
Tafetán muy ligero y de baja densidad, semitransparente y transpirable, con hilo fino —60/1 es habitual—.
Para: visillos y cortinas ligeras, blusería, forros de verano, prendas vaporosas.
Cutí
Tejido denso, de ligamento sarga y rayas tejidas, pensado para contener plumón y fibras sin que se escapen. Ronda los 230 g/m².
Para: fundas de colchón y de almohada, colchas, cojines, tapicería.

Otoman y piqué
El otomán es un tejido de canalé horizontal marcado, con cuerpo y peso; el piqué de rombos da un relieve distinto con la misma idea: cuerpo sin rigidez. Ambos rondan los 230 g/m².
Para: colchas y cubrecamas, cortinaje pesado, tapicería decorativa.
La ficha técnica, línea por línea

Aquí está la parte que decide si el pedido sirve. Una ficha completa tiene siete líneas, y cada una responde a una pregunta distinta.
1. Composición
El mismo ligamento se comporta distinto según la fibra:
- 100 % algodón: transpirable, tacto natural, más arrugas y secado más lento.
- 50/50 algodón-poliéster: resistente, secado rápido, mucho menos planchado. El estándar profesional.
- CVC (65/35, 60/40): el algodón sigue siendo mayoría, con más durabilidad que el algodón puro.
- 65/35 poliéster-algodón: al revés que el anterior; manda el poliéster. Es lo habitual en ropa de trabajo y en paños.
La composición no es una preferencia de tacto: decide el proceso de lavado. El pliego de la Central Provincial de Compras de Huelva lo deja por escrito para su lavandería: «El Servicio demandado exige una garantía de termodesinfección a alta temperatura para aquellas prendas que sean de algodón 100%, y en las demás a través de productos clorados para el caso del poliéster, y siempre a temperatura media». Si confecciona para un alojamiento, la fibra que elija determina por qué máquina pasará la pieza.
2. El número del hilo: 30/1, 40/1, 30/2
Es la línea que más se confunde con la densidad. El número del hilo indica su finura: cuanto más alto, más fino. Un 30/1 es el hilo de la sábana de hotel; un 40/1 es más fino y da el popelín de 200 hilos; un 60/1 hace un voile; un 80/1 es más del doble de fino que el 30/1 y da un satén ligero y brillante.
La segunda cifra es el cabo. Un «/1» es hilo sencillo; un «/2» es hilo retorcido, dos cabos torcidos entre sí. Un 30/2 no es «el doble de fino»: es más grueso y más regular que un 30/1, y por eso se usa donde hace falta compactar —mantelería, sarga de trabajo—.
3. La densidad de hilos: por centímetro o por pulgada
Aquí está el error de lectura más caro. Un número de hilos no significa nada sin la unidad. Hilos por centímetro y hilos por pulgada no son comparables, y la conversión es directa: una pulgada son 2,54 cm, así que 20 hilos/cm son unos 51 hilos/pulgada.
Si una ficha dice «154 hilos» sin decir por qué unidad ni si suma urdimbre y trama, esa línea no informa: hay que preguntarlo. Cómo se cuentan de verdad los 144 y los 200 hilos de la cama de hotel, y por qué ese número se puede inflar, lo desarrollamos en la guía de percal e hilos.
4. El gramaje
Gramos por metro cuadrado. Es la línea más fácil de comparar entre dos telas del mismo tipo y la más engañosa entre tipos distintos: un tafetán de 130 g/m² y un cutí de 230 g/m² no compiten en nada. Compare gramaje dentro del mismo ligamento y la misma composición, o no compare.
5. La estabilidad dimensional
La línea que casi nunca viene y que más reclamaciones evita. Se expresa en porcentaje, por separado en urdimbre y en trama, e indicando cómo se ha lavado la muestra. «Sanforizado» no es un dato: dice que el tejido lleva un preencogido, no cuánto le queda por encoger.
Así debería venir. Nuestro popelín de 200 hilos es tejido sanforizado y mercerizado, con una variación dimensional declarada de ±3 % en urdimbre y en trama, tanto a 40 como a 60 °C. Ese es el formato: porcentaje, las dos direcciones, y la temperatura a la que va a lavar de verdad.
Dos referencias externas para situar lo exigible. La especificación alemana de calidad para ropa de cama OS 80-06:2015, recogida en un estudio publicado en 2023 en Scientific Reports, pide ±3 % en urdimbre y ±3 % en trama tras tres lavados, medida según EN ISO 5077 con el lavado de EN ISO 6330 (procedimiento 9N para blancos, 6N para color), junto con una resistencia mínima de 400 N según EN ISO 13934-1. Y un pliego español de ropa hospitalaria, el del Hospital de Poniente, exige «estabilidad dimensional 2 % tras 10 lavados», concretado en otra prenda del mismo documento como «2% (después de 10 lavados a 80 °C)».
6. El acabado
- Sanforizado: preencogido mecánico. Reduce lo que el tejido encogerá después, sin eliminarlo.
- Mercerizado: tratamiento del algodón que actúa sobre el brillo, el comportamiento al teñido y la resistencia. No es un preencogido.
- Antipilling: acabado que evita las bolitas por roce. Es el acabado estándar del textil que va a lavadora industrial.
7. El ancho

Un ancho mayor reduce el desperdicio al cortar y evita costuras de unión en piezas grandes. En la práctica, el ancho decide la costura:
- 145–160 cm: confección de prendas, forros, visillos.
- 190 cm: fundas de almohada y piezas pequeñas sin desperdicio.
- 280–300 cm: encimeras y colchas para camas de hasta 200 sin costura central.
- 320–330 cm: manteles de banquete de una sola pieza.
Calcule siempre el metraje con el ancho real delante, no con el ancho nominal del catálogo.
Crudo, PFD y blanco: y el detalle del ancho
- Crudo: tejido sin blanquear, con su color natural. Para teñir o para acabados rústicos.
- PFD (prepared for dyeing): preparado para teñir, sin apresto ni blanqueo óptico que interfiera con el tinte.
- Blanco: ya blanqueado y listo para usar.
Si va a teñir, pida crudo o PFD; si el proyecto es blanco final, ahórrese el paso. Y compruebe el ancho para ese acabado concreto, porque no siempre coincide: nuestro popelín 50/1 sale en crudo de 160 cm y en PFD de 150 cm, y el voile 60/1 en crudo de 160 y en PFD de 145. Diez o quince centímetros deciden si una pieza sale de un corte o de dos.
Lo que preguntar cuando la ficha no lo dice
- ¿La densidad de hilos es por centímetro o por pulgada, y suma urdimbre y trama?
- ¿Qué variación dimensional declara, en urdimbre y en trama, y con qué lavado y cuántos ciclos?
- ¿El ancho indicado es el útil o incluye orillos?
- ¿Ese ancho corresponde al acabado que voy a pedir?
- ¿El gramaje es del tejido acabado o del crudo?
- ¿Lleva blanqueo óptico? (Importa si va a teñir, y si va a reponer dentro de un año.)
- ¿Qué acabados lleva: sanforizado, mercerizado, antipilling?
Con esas siete respuestas puede comparar dos ofertas de verdad. Sin ellas solo está comparando precios por metro de cosas distintas.
Nuestra gama por metro
En tela por metro trabajamos popelín, satén, sarga, voile, cutí, otomán, piqué y el 144 hilos de la cama de hotel, en 100 % algodón y en mezclas, con anchos de 145 a 330 cm y acabados en blanco, crudo y PFD. Cada ficha indica composición, hilo, gramaje y ancho por acabado.
Si quiere ver antes de dónde sale cada uno de esos números, el recorrido completo está en cómo se fabrica el textil de hostelería; y si el tejido va a acabar en una lavandería, conviene leer cómo lavarlo antes de elegir la composición.