Las sábanas son la pieza que más sufre en un alojamiento: se lavan a alta temperatura, se planchan, se estiran y se cambian constantemente. Elegir mal significa reponerlas cada temporada. Estas son las dos decisiones que importan: el tejido y los hilos.
Qué significan los "hilos"
El número de hilos indica cuántos hilos hay por pulgada cuadrada de tejido. Más hilos, tejido más cerrado y tacto más fino. Pero en hostelería más no es automáticamente mejor: un tejido muy denso pesa más, tarda más en secar y encarece cada colada.
- 144 hilos: el estándar profesional. Resistente, de secado rápido y pensado para el lavado industrial diario.
- 200 hilos (popelín): tacto más suave y aspecto más fino. Para alojamientos que compiten en confort percibido.
Las tres opciones de tejido
Mezcla 50/50 algodón-poliéster
El caballo de batalla de la hostelería. El poliéster aporta resistencia y secado rápido, y reduce muchísimo el planchado — que es donde se va el tiempo de tu personal. Aguanta cientos de ciclos sin deformarse.
Ideal para: apartamentos turísticos, hostales, hoteles con rotación alta y cualquiera que lave a diario.
100% algodón, 144 hilos
Más transpirable y con mejor tacto natural que la mezcla. A cambio, arruga más y tarda más en secar. Es el equilibrio entre confort y practicidad.
Ideal para: hoteles de gama media, alojamientos que priorizan la experiencia sin renunciar a la durabilidad.
Popelín 200 hilos, 100% algodón
Tejido sanforizado, denso y de acabado fino. Es la sábana que se nota al tacto nada más entrar en la cama.
Ideal para: hoteles de 4–5 estrellas, suites y alojamientos boutique.
Encimera, bajera y funda: no todo tiene que ser igual
Una estrategia habitual es subir de calidad solo donde se nota. La sábana encimera y la funda de almohada son las que tocan la piel del huésped; la bajera queda bajo el cuerpo y sufre el mayor desgaste por el elástico. Muchos alojamientos combinan encimera y fundas en popelín con bajera en algodón o mezcla — mejor tacto donde importa, más resistencia donde hace falta.
El error que sale caro
Comprar sábanas domésticas porque salen más baratas. El textil de casa está pensado para lavarse a 40 °C una vez por semana; el de hostelería, para 60–90 °C varias veces por semana, con lejía y secadora industrial. La sábana doméstica se deforma, pierde color y se rompe por las costuras en pocos meses.
Calcula siempre el coste por lavado, no el coste de compra.
Y no olvides el protector
Un protector de colchón impermeable cuesta una fracción de lo que cuesta un colchón nuevo, y evita el daño que ningún lavado arregla. Es la inversión más rentable de la cama.
Nuestra gama
Trabajamos las tres calidades en sábanas encimeras y bajeras: Eco (50/50, 144 hilos), Basic (100% algodón, 144 hilos) y Premium (popelín, 200 hilos), en todas las medidas de cama. Y si prefieres no calcular pieza a pieza, los packs de cama ya vienen con las cantidades correctas para una habitación.